La historia de la pajita para cócteles se remonta a varios miles de años. Los arqueólogos encontraron las primeras versiones de estas pajitas durante las excavaciones de la civilización sumeria, que vivió entre el tercer y cuarto milenio antes de nuestra era.
Estas pajitas, las más antiguas, se utilizaban para consumir una bebida obtenida mediante el proceso de fermentación, que puede considerarse una versión primitiva de la cerveza.
Dado que los productos de la fermentación formaban un sedimento espeso, las pajitas ayudaban a beber la parte clarificada de la bebida, que se encontraba en la superficie. Por cierto, las primeras pajitas eran mucho más caras que las actuales, ya que estaban hechas de oro y piedras preciosas.
Mucho más tarde, ya en el siglo XVIII, se puso de moda el uso de la paja común como pajita.



