Historia de la invencion

La historia de la pajita para cócteles se remonta a varios miles de años. Los arqueólogos encontraron las primeras versiones de estas pajitas durante las excavaciones de la civilización sumeria, que vivió entre el tercer y cuarto milenio antes de nuestra era.

Estas pajitas, las más antiguas, se utilizaban para consumir una bebida obtenida mediante el proceso de fermentación, que puede considerarse una versión primitiva de la cerveza.

Dado que los productos de la fermentación formaban un sedimento espeso, las pajitas ayudaban a beber la parte clarificada de la bebida, que se encontraba en la superficie. Por cierto, las primeras pajitas eran mucho más caras que las actuales, ya que estaban hechas de oro y piedras preciosas.

Mucho más tarde, ya en el siglo XVIII, se puso de moda el uso de la paja común como pajita.

Al estar hueca por dentro, la pajita permitía beber sin tener que levantar ni inclinar el vaso. Pero esta variante de pajita para cócteles, aunque era barata y accesible, tenía una serie de inconvenientes. La pajita, al estar en contacto prolongado con la bebida, se hinchaba y se deformaba, y el propio cóctel se iba impregnando poco a poco de un regusto a paja, lo que, por supuesto, no mejoraba su calidad.

Como suele ocurrir en la historia, siempre hay alguien que no se limita a quejarse de la calidad insatisfactoria de lo que hay, sino que se esfuerza por inventar algo mejor. Así, en 1887, sentado en la terraza de una pequeña cafetería y bebiendo a través de una pajita un licor de menta con hielo, Marvin Chester Stone decidió que el sabor de la pajita en la bebida no le convencía. Al igual que su padre, Stone tenía inclinación por la invención y comenzó a experimentar con la creación de una pajita de papel para cócteles.

Tras realizar una serie de experimentos, en enero de 1888 obtuvo la patente de su invento y, tan solo dos años después, sus pajitas habían sustituido a las pajitas de paja en los vasos de los amantes de los cócteles. Más tarde se empezó a utilizar el plástico como material alternativo, pero la pajita, al igual que antes, seguía siendo la forma clásica y rectilínea.

Y no fue hasta 1937 cuando otro innovador, Joseph Friedman, al observar cómo su hija bebía un batido y trataba de doblar la pajita, ideó y patentó una nueva variante. Su pajita tenía una sección plegada en forma de acordeón, lo que permitía doblarla en el ángulo necesario.

Con el tiempo surgió otro tipo de pajitas bastante popular: las de formas decorativas. Pueden enrollarse en espirales increíbles, lo que hace que la bebida se desplace por ellas como en una atracción de un parque acuático. Las pajitas decorativas no tienen ninguna utilidad funcional, y su uso tiene como único objetivo la decoración adicional de la bebida.

paym1

При получении

Безналичный расчет